Resums d’Història Moderna

Resums d’Història Moderna del grup 2 d’Humanitats

Mentalidad en el siglo XVI – Elena Martín

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A comienzos del S. XVI, las influencias del humanismo italiano (que podría esbozarse en un interés lingüístico por el latín clásico, por el griego y por el hebreo, un mayor contacto con la literatura clásica y la existencia de una conciencia “Renacentista” o creencia de que iba a poder construirse un mundo mejor a partir de la imitación de los valores expresados en los restos literarios de Grecia y Roma) se habían extendido a toda Europa.

Los ideales humanistas exigían una reforma de las escuelas y universidades, con el objetivo de transformar la educación, la literatura y la vida política. Sin embargo, el humanismo puramente italiano no llegaba a definir objetivos religiosos, así que para que los ideales humanistas prosperaran en la Europa transalpina, debían cristianizarse. Así, hacia 1500, los humanistas empezaron a asociar el deseo de restaurar la civilización clásica con la decisión de llevar a cabo una recuperación de la vida espiritual y una reforma institucional de la iglesia.

La educación de las élites seculares y eclesiásticas se entendió como el medio más efectivo de iniciar esta mejora gradual del estado de la cristiandad, fomentando el estudio de autores latinos de la Antigüedad clásica y el interés por autores paganos con reputación moral intachable como Virgilio o Cicerón. El estudio de otros poetas más libres o atrevidos, como Horacio u Ovidio, no era aceptado con el fin de preservar la moralidad y la fe de los jóvenes cristianos.

Erasmo era un firme defensor de este tipo de “Humanismo Cristiano” y deseaba llevar a cabo una renovación inspirada en las Sagradas Escrituras y en los elementos más nobles del pensamiento cristiano. Fue él el que expuso con mayor elocuencia y claridad los vicios y defectos de su iglesia contemporánea que impedían la renovación espiritual. Sus publicaciones, que hablaban de llevar acabo una reforma radical (pero gradual y pacífica) de la vida espiritual y de las estructuras eclesiásticas del cristianismo, convencieron a muchos jóvenes humanistas que cargados de idealismo, aspiraban a transformar el mundo.

No obstante, cuando se intuyó que la Reforma iba a causar la división de la Iglesia, la reputación de los “Humanistas Cristianos” en la Europa católica cayó en picado y puede decirse que en 1550 había desaparecido del todo. Esto no significa que el humanismo desapareciera en todos sus aspectos ni que sufriera una decadencia: Conservó e incluso incrementó su papel en la educación de las élites europeas, tanto seculares como eclesiásticas.

Con el paso del tiempo, al ver los humanistas que el estudio entusiasta de los grandes autores clásicos no había satisfecho sus esperanzas de renovación espiritual a través del redescubrimiento del saber perdido, muchos dirigieron su atención a un conjunto de ideas que se acercaban en parte al esoterismo como la cábala judía, las profecía, la astrología o los oráculos, siendo así el S. XVI la Edad de Oro del ocultismo Europeo.

Aunque la influencia humanística en la educación y la alta cultura se incrementó durante el S. XVI, Aristóteles siguió dominando en los estudios universitarios hasta bien entrado el S. XVII. El humanismo planteaba un reto a la filosofía aristotélica, basada en determinar la verdad absoluta a partir del razonamiento lógico. Los retóricos humanistas habían criticado el racionalismo escolástico y habían insistido en que la función propia del pensamiento humano no era la búsqueda de la verdad absoluta sino hacer elecciones moralmente sanas en la vida cotidiana. Pese a tales desafíos, Aristóteles siguió siendo el maestro por excelencia en la enseñanza de las ciencias naturales, en parte porque sus libros eran claros, amplios y relativamente sencillos de enseñar y no existía ningún otro sistema que sirviera de fundamento para la enseñanza de la filosofía natural.

No obstante, en ámbitos como las matemáticas y la astronomía, Aristóteles sí se vio superado en esta época, ya que las ciencias físicas experimentaron un fuerte auge gracias a las nuevas teorías de Copérnico, Brahe y Kepler sobre el universo basadas en las matemáticas. La biología y la medicina, aún no siendo tan innovadoras como las ciencias físicas, también progresaron durante el S. XVI gracias al estudio de las plantas medicinales y el interés por la anatomía.

La filosofía moral fue la única disciplina filosófica que los humanistas incluyeron en sus temas de interés y el estoicismo como teoría ética, con el lema de la virtud como finalidad suprema de la vida, tomó mucha relevancia.
La teoría política, como rama de la filosofía moral, experimentó fuertes innovaciones, en parte como respuesta a las crisis políticas constantes del S. XVI. La terrible experiencia bélica en Francia y los Países bajos y también en Italia, provocó temor y rechazo al desorden civil que hizo que pensadores como Maquiavelo o Hobbes llegaran a defender la idea de un gobierno poderoso y autoritario que fuera capaz de mantener y garantizar el orden social. Por esta razón, aunque durante la segunda mitad del siglo prosperaran ideas como el derecho natura o la resistencia a la tiranía, el futuro de la política continental favorecería la implantación del tipo de monarquía llamada absoluta.

Written by Carles Sagan

Juny 13, 2008 a 8:02 pm

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